Fray Ricardo de Córdoba fue un personaje clave y transformador de la Semana Santa de Córdoba desde los primeros años de la década de 1970 hasta el final de sus días, fallecido en mayo de 2019.
Fue Fray Ricardo un entusiasta máximo de los valores que representa el ser cofrade. Más allá de su conocido estilo barroco y de su defensa a ultranza de nuestras hermandades, hay que destacar que ejerció su ministerio sacerdotal con verdadero ímpetu y profundidad espiritual. Para él, las hermandades eran ante todo un medio para acercarse a Dios y debían convertirse en un auténtico motor de transformación del pensamiento humano. Así lo demuestran sus numerosos artículos, que he podido estudiar gracias a su legado, hoy custodiado por la Agrupación de Hermandades y Cofradías en los archivos del Obispado de Córdoba, donde se revela a un sacerdote profundamente comprometido con la religiosidad popular, con la Iglesia y con su tiempo.
Fray Ricardo tuvo siempre una percepción muy lúcida del momento histórico que atravesaba la religiosidad popular. Entendió antes que muchos que la Semana Santa estaba cambiando a comienzos de la década de 1970, que las hermandades se estaban transformando y que era necesario orientar ese proceso con criterio, responsabilidad y sentido eclesial. Ahí entró él en juego, poniendo en contacto a los principales artistas de la capital hispalense con la Semana Santa de Córdoba y contribuyendo decisivamente a la renovación estética y espiritual de nuestras cofradías.
El capuchino acompañó tanto a hermandades ya consolidadas como a otras muchas que, como en nuestro caso, darían sus primeros pasos años más tarde. La Santa Faz encontró en él un apoyo clave desde el principio, destacando su guía espiritual a una juventud cofrade que comenzaba a organizarse. El 9 de diciembre de 1989 participó en la bendición de María Santísima de la Trinidad, en una ceremonia presidida por el obispo José Antonio Infantes Florido y concelebrada por el propio fraile junto a Antonio Gómez Aguilar, con quien le unió una sincera y profunda amistad.
Fray Ricardo situó a nuestra hermandad como una de las realidades cofrades más significativas del Martes Santo cordobés. En un artículo publicado en 1990 en la revista Córdoba Cofrade, especial de Cuaresma, número 9 (págs. 57-59), titulado
“Indudablemente, un Martes Santo, gozoso”, el fraile escribía que, como cofrade cordobés y singular hermano del Martes Santo, ardía en gozos y deseos de que, tras la bendición de la Virgen de la Trinidad, la imagen realizara pronto su primera estación de penitencia.
En 1995, dentro de su sección Letanía mariana y cofrade de nuestras Vírgenes, en Córdoba Cofrade, subrayaba también el esfuerzo, el brío cofrade y la constancia de la corporación, que, a su juicio, contribuyeron decisivamente a que el Martes Santo
recuperara fuerza y estilo tras la pérdida de históricas cofradías trasladadas de jornada.
En aquel mismo texto afirmaba que “son muchos los merecimientos de especial admiración que esta hermandad merece de todos los cordobeses”, y destacaba, además, que la corporación había logrado unir juventud y categoría, algo difícil de alcanzar en tan pocos años de existencia, situándola —en palabras del propio sacerdote— en primera línea, con dos pasos de “admirable gusto y dignidad”, dejando así constancia expresa del aprecio y la alta consideración que sentía por nuestra hermandad.
El fraile destacó, asimismo, de manera notable por su aportación artística en el diseño de enseres para cofradías. En nuestro caso, podemos señalar especialmente la saya burdeos de María Santísima de la Trinidad y el diseño del palio estrenado en 1995 en la primera estación de penitencia de la imagen, en terciopelo morado con flecos de bellota. Según recogía la prensa de aquel año, fue el primer palio en Córdoba, tras décadas, en mostrar bordados en sus bambalinas, marcando un verdadero hito en el panorama cofrade local.
Su impronta artística, cofrade y espiritual puede apreciarse también en el libro que, gracias a la apuesta y al esfuerzo de la editorial cordobesa Almuzara, he podido escribir, con la colaboración de más de cuarenta voces testimoniales coetáneas al tiempo de Fray Ricardo de Córdoba y con la participación de numerosas hermandades de nuestra capital y de otras ciudades andaluzas.
Fray Ricardo de Córdoba, el fraile que cambió la Semana Santa llegará a primeros de marzo a las librerías y servirá para ofrecer una visión ordenada de su aportación, clarificar su pensamiento y situar su figura en el contexto de la religiosidad popular de finales del siglo XX, acercando su legado histórico-artístico a las nuevas generaciones, que deben y merecen conocer su pasado para seguir construyendo y disfrutando nuestro presente cofrade.
Alejandro Aguilar (hermano y autor del libro)